sábado, 5 de marzo de 2011

"Las fantasías sagradas ocultas del desenfreno en Carnaval"

Al llegar los tiempos de carnaval se aumentan las fantasías sexuales como una chipa que enciende los sentidos en el ambiente propicio de la lujuria. Así habla la historia de los carnavales desde su orígen como fiesta pagana con festejos libertinos que homenajeaban a sus dioses en Egipto y en el Imperio Romano.
En su antología histórica del carnaval nacieron costumbres que se sacralizaron al encarnarse en personajes mitológicos con ritos en sus dioses entre los griegos y romanos, en los primeros fueron los Dionisios con otros apodos como Baco en que se hacían los bacanales, Bromio o Liber el protector de la fecundidad con su fiestas de verdaderas orgías que cubrían con velo de secreto para los iniciados. También honraban a Momo, hijo de la noche y su nieto Caos del infierno, que fuera expulsado del Olimpo por reírse inapropiadamente y así es convertido en protector de la blasfemia.
Las fiestas saturnalias de los romanos evocaba a Saturno al hacer a todos iguales y sin desnivles entre amos y esclavos, ricos y pobres, poderosos y sometidos.
Así Julio César (100-44aC) prolongó el festejo en tres días, Augusto (63 aC-14 dC) a cuatro y Calígula (15-41dC) a cinco donde sus desfiles parodiaban a los generales vencedores que volvían de la guerra con sus carros disfrazados y carrozas adornadas.
Al cristianizarse el Imperio Romano (siglo IV) el Concilio de Obispos en Nicea en 362 no consiguió prohibir las costumbres pero fue cambiado su significado. En la Edad Media (siglos IV al XV) los festejos prescedían la cuaresma con sacrificados ayunos y penitencias para preparar el espíritu litúrgico de la Pasión y Muerte de Jesús, obligando al vegetarianismo al prohibir la carne y dar origen al nombre de carnaval por la voz latina "carne valis" (adíós a la carne).
En 1418 al 1471 el Papa Pablo II para normalizarlo instituyó carreras de caballos en las calles de Roma con carrozas iluminadas con antorchas que trataban los romanos paganos apagarlas arrojando agua como un rito sagrado de purificación, por las amplias avenidas que pasaron a llamarse corsos y perdurar en el lenguaje carnavalesco.
El Rey Luis XIII de Francia en 1601 -1643 lo prohibió por considerarlo obseno y pecaminoso pero no consiguió extinguirlo, para que Luis XIV que reinó entre 1643 y 1715 hizo famoso el carnaval en la Corte de Paris, pero su pariente Borbón en España, el rey Carlos III (1716-1788) lo prohibió en su territorio y en la conquista española hizo cumplir la ley al virrey Pedro de Ceballos en el Rio de la Plata, pero en 1795 Juan Manuel de Rosas lo vetó y después de su derrocamiento lo permitieron y organizaron como actos de estímulo a la independencia que comenzaba a gestarse, pero la moda del carnaval se afincó en el Brasil por la influencia esclava negra que aprovechaba usar la ropa en desuso que les regalaban sus amos aristócratas, y ellos aprovechaban disfrazarse de negros e indios para parodiar sus danzas.
En el final del siglo XX tomó tanto auge turístico que se convirtió en negocio como la mayor celebración popular, perdiendo respeto por las jerarquías sagradas y profanas al igualarse en todos los niveles sociales.
Los sexólogos en la actualidad opinan; sobre el tema de algunas prendas extraídas del viejo baúl carnavalesco de los recuerdos, para despertar las pasiones incontrolables en el corso público, o en la intimidad para estimular las fantasías eróticas y sexuales aumentando la morbo que generalmente estimula el inconsciente.
El difraz es el elemento más común en la mente del hombre más en la mujer jóven que lo usa para su exhibicionismo y su autoegosentrismo, y que las mujeres se prestan más fácil a su juego, principalmente para las de mayor edad al creer que tienen perdidos sus atributos físicos de la juventud y no quieren perder la seducción sobre su pareja.
Según los mandatos culturales vigentes donde prevalece el órden machista se prefiere la extorsión ante la jóven inocente, que sumisas prefieren aceptar órdenes ya que recuerdan aquellas cuándo jóvenes tener jugado al "doctor".
Otras encuentran en Caperucita Roja la transformación picaresca y dulce que domina el "lobo feroz" con el deseo de conseguir lo que le gustaría, lo más difícil del más allá.

El difraz usado como máscara es la transgresión de la fantasía con morbo que permite describir lo que se tiene escondido bajo la piel de lo que uno es o nó, pero en definitiva sobre todo se quiere mostrar aquello autoreferencial de "aquí no pasa nada".
Mediante el difraz en la actualidad se vive un mundo fantástico que puede ser irreal para permitirse materializar algún poder de superhéroe, deportista exitoso o encumbrado ejecutivo, atributo de personalidad distinguida que oculta o nó la realidad de su persona detrás del antifaz.
Por tanto y ante el rey Momo,... cuál es tu difraz predilecto ...? ... y que antifaz te pondrías y cuál personaje despierta tus pasiones ocultas ...?

sábado, 19 de febrero de 2011

JUAN MOREIRA; renovado espectáculo de ballet de un clásico

Con la producción del Ballet Folklórico Nacional impulsada desde la Dirección Nacional de Artes, de la Secretaría de Cultura y el secretario de Cultura, Jorge Coscia; la secretaría de políticas culturales, Marcela Cardillo; el director nacional de Artes, José Luis Castiñeira de Dios; y el director de Industrias Culturales, Rodolfo Hamawi, además del directorio del Teatro Nacional Cervantes en celebración de sus 90 años, presentó sobre su escenario la nueva versión de Juan Moreira, con gauchos a golpes de cuchillo y malambo en un despliegue con movimientos de ballet folklórico con abanicos de inspiración flamenca almodovariana en contrapunto con zapateo, entrelazar la manera clásica de la danza con el baile folklórico nacional.
El director Leonardo Nápoli y Manuel Maccarini ponen su inspiración sobre un entramado rompecabezas coreográfico que intenta unir la puesta del circo criollo con lenguaje circense mediante una rueda estacando a su personaje y un juego lúdico que dibuja un aro por los aires para enlazar las tradiciones folklóricas a los bailarines como elementos renovados de expresión y la danza, que también apoya su ensamble en Margarita Fernández, coreógrafa del grupo, y basarse en Pepe Podestá el hombre fundamental en los inicios del teatro y circo argentino, al escribir los diálogos que la convertiría en una de la más exitosa obra dramática del país.
Una mirada poética sobre el folletín de Juan Moreira encarnado por Rodrigo Colomba inspirado en el personaje mítico creado por Eduardo Gutierrez en 1880, sobre la historia real del gaucho perseguido y muerto por la política opresora en 1874, le pone atracción y conmoción a éste tiempo de violencia que simboliza la sed de justicia de nuestros días.
Contado con lenguaje folklórico atemporal a diferencia de como lo interpretaron El Chúcaro y Norma Viola con su estilo dinámico de su época, el Ballet Folklórico Nacional imprime hoy un estilo propio y definido como en su oportunidad Hernán Piquín (el Moreira) que personificó en el film "Aniceto" de Favio ó de las escenas lúdicas muy recordadas de las que Rodolfo Bebán interpretó en su Moreira con la música de Luis Maria Serra y Agustín Leyes que originalmente escribieron para el film, es el ingrediente inédito en ésta puesta sustanciosa para una companía con 50 componentes entre actores y bailarines de repertorio acostumbrado a coreografías convencionales, tiene la libertad de expresión al mostrar un espectáculo con caracteristicas renovadoras, le dan al gaucho desterrado por su destino trágico, salirse del mito que lo renueva y renace.
La obra antes de salir en gira por las provincias se presentará en la sala María Guerrero hasta el próximo domingo 27 de febrero con ocho funciones gratuitas de jueves a sábados a las 21:00 y los domingos a las 20:30.

lunes, 31 de enero de 2011

Natascha Kampusch; su testimonio de 3096 dias de cautiverio


Testimonio del Horror
Sobre una nota de Lola Huete Machado
Su caso conmocionó al mundo: el 23 de agosto de 2006, tras permanecer secuestrada durante más de ocho años en un pequeño sótano, esta joven austríaca recuperaba la libertad y volvía a la vida; atrás dejaba el encierro, la soledad y los abusos de un raptor que pretendió "construirla a su antojo".
Aquí cuenta cómo vivió esa pesadilla de 3096 días
A la cita de Natascha Kampusch, de 22 años, su asesor nos pide que la llamemos Frau Kampusch (señora Kampusch) porque ella se siente cansada que banalicen su nombre como si fuera el juguete de Wolfgang Priklopil, el hombre que la secuestró el 2 de marzo de 1998, cuando tenía 10 años, y la mantuvo presa hasta el 23 de agosto de 2006, y ése día siendo mayor de edad, ella reunió la fuerza suficiente para escapar del influjo de quién le llamara "maestro" al que debía obedecer y servir, un "paranoico de rostro delicado" que la maltrató y la hizo protagonista de una película que solo existía en el "mundo de su mente enferma".
Así abrió la verja de la casa donde estaba encerrada, anduvo los 30 metros que distan hasta la esquina, y corrió pidiendo ayuda. "¡No me pises el césped !" le gritó una vecina desde una ventana antes de llamar a la policía y los agentes no podían creer al dejar al descubierto su ineficiencia de años y que el secuestrador, al volar su presa, se quedó perdido para suicidarse arrojándose bajo un tren.
El "caso Kampusch" solo tiene una versión, una víctima, y una protagonista: ella que no podía tener mejor argumento para un libro que relatara el drama de su vida con una mala jugada del destino y con una historia llena de enigmas y soliloquios de una mujer encerrada en un sótano.
El libro se ha publicado en otros países (en 30 lenguas).Y ahora, en español, lo edita Aguilar titulado; 3096 días, los mismos que duró su cautiverio.
"No se puede conseguir amor a la fuerza", nos dirá Natascha Kampusch, sentada en un ático del monumental centro de Viena. Frau Kampusch es baja, rellenita, rubia de pelo lacio y ojos claros inquietantes, de aspecto adolescente, ha llegado tarde a la cita y su asesor aclara: aún tiene dificultades con el tiempo ya que quiere sentirse libre en todo y también en eso, es tímida y saluda con gestos infantiles y se pierde en la cabina de la maquilladora, asunto que considera básico para las fotos: "Tengo la piel transparente, se ven los defectos...", se disculpa pero si los tiene, no son destacables. Ese descontento con su físico que hasta afecta su condición femenina, aclara "Con mi cuerpo no me siento nada bien y me gustaría ser un poco más grande, fuerte y masculina ya que como hombre se tienen menos problemas físicos... y se pueden hacer más cosas".
¿No serán los kilos? "Pues, sí", contesta y hace muecas constantes Frau Kampusch cuando habla; cierra y abre sus ojos, los pone en blanco y los alza hacia el cielo... y según esa variedad de expresiones, puede parecer muy mayor o muy niña por ser camaleónica, a veces tierna, divertida o sarcástica muy crítica y dolida, pero de consciente ojo avizor.
Se siente femenina y luce un vestido y chaqueta de lana, botas y medias negras. Las prendas cuando era obligada debía usar buzos y pantalones del secuestrador, que él mismo le compraba lo necesario, hasta las toallas femeninas, y le cortaba el pelo, porque sí o por castigo... Ahora se arregla para  posar como una estrella y es lo que soñaba en su infancia con una fama triste de austriaca y "Célebre por ser víctima de un delito". Se siente afecto por la víctima solo cuando uno se puede sentir por encima de ella.
Ya en la primeras cartas recibidas le llegaron docenas de acosadores, cartas de amor, proposiciones de matrimonio y perversas cartas anónimas. Se negó a representar ése papel y a llevar un sello en la frente que diga: víctima, niña rota... para producir lástima.
¿Cómo es un día normal ahora para ella, exceptuando la promoción del libro?
"En terapia", responde, ¿Y va bien? "Bueno, la mayoría de la gente se trata por problemas de pareja, con sus padres... Yo puedo acumular 24 distintos". 
Cientos de efectos colaterales: sueños de la vida afuera que la mantuvieron con vida dentro y pesadillas de dentro que la intranquilizan fuera; claustrofobia, agorafobia, resignación, culpa, ser víctima y creer merecerlo, huellas de la tortura psicológica y física que él le infligió, el miedo a que la abandonara o a volver al mundo real... Absurdo pedirle ejemplos de daños y perjuicios a alguien que ha crecido sujeta a un adulto extraño por la fuerza y convencida de haber sido olvidada por su familia porque no han pagado el rescate, le dijo Priklopil desde el principio. "No te quieren, no vienen por ti, solo me tienes a mí...". Una cantinela cruel y paralizante tan mortal para los débiles, que es una invitación al suicidio. Ya no tienes familia... Ahora yo soy todo para ti... Me perteneces. Yo te he creado ocho años y medio y así. hasta atreverse a decirle al secuestrador en la cara: "Te estoy agradecida por no haberme matado y por haber cuidado tan bien de mí... pero no me puedes obligar a vivir contigo soy una persona independiente... O me matas o me dejas libre".
Un largo tiempo 3096 días con sus noches, prisionera en el sótano de una casa con jardín, la misma casa con la primera luz del día, en Strasshof, afueras de Viena, después de atravesar fábricas, urbanizaciones, centros comerciales y llanuras nevadas acompañados de decenas de camiones de Europa del Este y al pasar por la Rennbahnsiedlung, la urbanización de trabajadores donde Natascha vivía, o Süssenbrunn, donde se alzaba el hogar de su abuela y la panadería que sus padres regentaban son los "Puntos de referencia de mi infancia", de la tienda que aún existe muy precaria pero por allí corría ella. Al entrar una pareja despachaba salchichas, chocolate, conservas... y la dependienta actual del negocio podría ser su madre o hermana pero desconfía de todo el mundo ya que sabe de qué hablamos.
La vivienda con sótano del albañil y ex ingeniero Priklopil (se ignora por qué lo construyó pero lo tenía usado antes, para un búnker antinuclear y se encuentra en Heinestrasse, 60. Chalets vallados con piscina y parrilla, casetas de madera para la horticultura y bosque apetecible a su alrededor ofrecía un rincón como hay miles en el mundo urbanizado. Dentro de la parcela se ve el césped descuidado, las coníferas muy crecidas, la casa tiene fachada amarilla, ventanas y puerta del garaje cerradas pero dentro se intuyen habitaciones vacías y secretos de extramuros a tres pasos hacia la Blaselgasse por donde huyó.
Cuesta creer que en éste entorno alguien pudiera retener a un ser humano y menos a una niña y que nadie se enterara. Cada uno en su casa y Dios en la de todos, una suerte de Revolutionary Road a la austriaca. "Gente que nace, muere, tiene jardín, y en tanto en cuanto eso se mantenga estable, todo está bien", sentenciará luego Frau Kampusch lo que viene a decir que cualquiera de nosotros puede callar y hacer lo mismo.
Por sus recuerdos no la he comprado como dicen, sino que se la "han asignado" y al suceder su "autoliberación" (insiste en el concepto: la policía nunca la encontró), la casa fue asaltada por curiosos: "Todos querían sentir el escalofrío del terror. A mí me parecía horrible que un perverso admirador del secuestrador pudiera adquirirla... Por eso me ocupé de que me fuera adjudicada como indemnización", y así la podía eliminar de "la circulación".
Para Natascha Kampusch cuando Priklopil la agarró en la calle Melangasse, cerca de su escuela, la subió a su furgoneta para apropiársela y la trajo hasta aquí: era una muchacha soñadora, aunque insegura, falta de autoestima, hija de padres separados, un panadero juerguista y una costurera que odiaba la sensiblería y no se permitía debilidad alguna. Natascha sabía ya de redes de pederastas y los expertos aconsejaban en los noticiarios: no oponer resistencia, pero hablar...y ella lo hizo y sufrió una regresión y se hizo la niña querida del secuestrador. En su sótano, él le leía cuentos ("La princesa y el guisante" fue el primero), jugaban a las damas, la bañaba, le trajo una computadora y se convirtió en el único adulto capaz de tomar decisiones por ella, el que da comida y la quita como un dueño.
¿Cómo cree que pudo él hacer algo así?, le preguntamos, mientras ella bebe té y se acomoda las medias. "El intentaba vengarse del mundo... No pensó en mí, ni en mi familia, ni en mis compañeros de clase que tendrían miedo durante años...".ya que no sabía pensar en otros por ser un antisocial y ella intentaba convencerlo del error al decírle: "Ésto no puede ser así, pero él creía tener derecho sobre mí... así como muchos hombres se saben dueños de las mujeres" y él quería construirse una a su antojo como un animal con princesa en su guarida.
La soledad es imposible imaginarla allá abajo con once metros cúbicos de aire agobiante con su cuerpo frágil encajado entre la cama, la ropa, el despertador, la radio, una tele, bombillas, la Barbie... Allí esperando, una hora, dos, tres, un día entero, a que se abriera una puerta y hablando sola, "Solo existía una persona que podía salvarme de la agobiante soledad: la misma que me había impuesto esa soledad". Qué paradoja.
Dos años estuvo Natascha en el sótano de Strasshof sin ver el sol atada o vigilada, poco a poco él la dejó subir a una planta, luego a la otra, luego la llevó a dormir en su cama atada con sogas y la dejó salir al jardín, luego hacer compras en coche por la zona... pero cuando creció y empezó a acumular coraje, y rebelarse, él reforzó sus métodos de acoso mediante torturas y palizas, le retiraba la comida o las salidas del encierro, la dejaba abandonada hasta que ella cedía presa del pánico a morir de hambre en ése agujero como enterrada viva. "Mi mayor espanto".
Su historia dentro se hizo brutal, y también lo fue el impacto que le causó al escapar. Los fotógrafos trepaban a los árboles para hacerme la primera foto, apareció mi sótano en los periódicos. La puerta se abrió con las pocas pero valiosas pertenencias que tenía, mis diarios y mi par de vestidos aparecieron revueltos sin piedad, ví cómo mi pequeña vida privada, tanto tiempo oculta, saltaba a las portadas de los diarios y dos semanas después decidí poner fin a las especulaciones y contar mi historia por mí misma. "Concedí tres entrevistas, a la televisión austriaca ORF, al diario Kronen Zeitung y a la revista News ya que quería mitigar la expectativa, pero el efecto fue contrario, era jóven y la carne fresca para los diarios y nunca me dejaron en paz".
La gente quería convertirme en figura pública, y muchos me trataban y lo siguen haciendo como si fueran conocidos míos..." y todo fue muy rápido, un día en el sótano, otro en las revistas, y al siguiente presentando un show televisivo.
A Frau Kampusch le ofrecieron cambiarse de identidad pero se negó. "Me había enfrentado a toda la basura psíquica y a oscuras fantasías de Priklopil, que no me había dejado vencer... se quería ver en mí eso: una persona rota que nunca más va a levantar cabeza, que siempre va a depender de la ayuda de los demás.
"Cuando me negué a llevar ése estigma el resto de mi vida se cambiaron las cosas". Llovieron las críticas y querían sacar provecho por lo cual era una desagradecida, creían haberme hecho millonaria con las entrevistas... "Lo que peor fue que no condenara al secuestrador porque lo había perdonado y "sino, no hubiera sobrevivido". Así fuí objeto de mofa en los grupos de redes sociales que me pedían volver al sótano con canciones o chistes que me citaban de mal modo...
Sobre la crueldad de la sociedad aprendió bastante Frau Kampusch, "Poco a poco me di cuenta de que había caído en una nueva prisión, la voracidad de la opinión pública, y además, la investigación policial que sigue tan viva como la expectativa de los agentes y jueces siguen dándole vueltas al caso (por los muchos errores cometidos, las pistas no seguidas, si el raptor actuó solo o trabajaba para una red de pederastas aún oculta y llegar hasta con implicancias políticas)", y con una papa caliente con un reciente suicidio de investigador incluido.
Cuatro años ha tardado Natascha Kampusch en poner en papel blanco sobre negro toda su historia con la ayuda de dos periodistas, Heike Gronemeier y Corinna Milborn.
El libro está sirviendo para que se me entienda mejor, dice. "Es la historia de una luchadora", opina Milborn. "Nunca dejó de soñar con la libertad" y  nunca se abandonó.
Los psicólogos que la trataron siempre admiraron su valentía de mantenerse activa en el sótano, nunca perdió la curiosidad, leyó, vió cine, estudió, sabía de política, cultura... "Yo seguía la radio, estaba informada, pero aun así, al salir, vi el mundo algo cambiado, de repente todos tenían dos automóviles, y computadoras por todas partes...".
Este libro es punto final; recoge todo lo que quería contar: "Deseaba aclarar malentendidos: por qué no había huido antes, por qué no acusé al secuestrador, o dar mi respuesta a falsedades...".
Un gran esfuerzo por sacar todo de sí: recuerdos, detalles, sensaciones...é interpretar la razón de lo sucedido. El mal para Natascha Kampusch tiene rostro humano, y habla de esa violencia burguesa, soterrada y tan usualmente fina, de cómo se crean monstruos y víctimas para disfrazarla, del abuso del blanco y el negro para definir conductas, cuando el mal es gris y está en todos. "Creo que Priklopil fue uno más entre nosotros, producto de la indiferencia".
Ignora qué se puede hacer contra ello, pero quizá por eso intenta involucrarse en grupos contra la violencia de género, crear fondos para víctimas de secuestros (quiso ayudar a la otra secuestrada austriaca, Elisabeth Fritzl, en Amstetten) y está interesada en lo que sucede en Ciudad Juárez (México).
"Hay cientos de personas maltratadas en éste momento y ante nuestra pasividad y la de los políticos, más interesados en ganar su dinero que en servir".
¿Pero qué relación desarrolló realmente con Priklopil durante tantos años? ¿La violó? ¿Lo quiso?
-Eso no es público. Lo guardo para mí. Stop.
-¿Sintió su muerte?-...Claro, era el único familiar para mí y esa impresión se suavizó mucho con el hecho de que ése día yo era libre y sentí alivio. Lo que él había hecho era injusto y yo tenía que decidir o morirme ahí o buscar mi propio camino.
-¿Por qué se suicidó?
-Porque se quedó perdido, porque sabía que podía ir a la cárcel y porque había perdido a su princesa, la que había inventado, la que había querido que fuera perfecta. Pero yo era ya otra persona.
Resulta admirable que Frau Kampusch haya conseguido mantener una actitud tan digna consigo misma y mantenerse firme frente a las presiones y saber guardar silencio sobre las humillaciones sufridas, aunque ello queme tanto las manos y hay detalles que ella no dá en el sentido de lo que la gente busca ávida: sexo con el secuestrador.
Los periódicos de medio mundo titularon: "Natascha Kampusch confiesa en su libro haber sufrido abusos sexuales". La palabra "sexuales" no la emplea o no la encontramos "Tal como está contado en sus páginas es como debe ser pero hay información añadida que es para mí, al querer defender a mi familia y la religión ya que apenas habla de Dios porque pienso que Dios está siempre conmigo".
La conversación deriva hacia el futuro. "Ahora sigo aprendiendo a adaptarme a la vida social, a reaccionar ante la gente y las críticas".
Acaba de terminar la escuela y quiere formarse como joyera tras los estudios secundarios. Dice que sí, recuperó "debidamente" la relación con su familia tras el shock de su reaparición, y que de novios, no le interesan ni el estilo chupasangres de Robert Pattinson ni el madurito Clooney, y los interesantes de su edad, "no abundan". ¿Una relación con un hombre?, la limitaría porque prefiero buenos amigos.
Las revistas nutren su información ya de supuesta relación con un aristócrata, asunto que ella niega ahora como un puro show de nobles y famosos aduladores, bailes de la ópera, clasicismo vienés interior y exterior.
Pasa parte de su tiempo rodeada de asesores y guardaespaldas, las amigas tampoco abundan. ¿Quizá por su carácter difícil y controlador? "Sí, quizá soy muy exigente con los demás. Pero ya aprendí que no es posible controlarlo todo, ni satisfacer a la gente o entender sus contradicciones", "Pero no cuando tengo que satisfacerlos, la obligación me pesa como una losa".
Finalmente, salimos a un parque del centro de Viena con un ambiente gélido, se ven los pájaros patinar en el lago y se divierten volando alrededor nuestro. Frau Kampusch debería pasar inadvertida pero algunas personas la reconocen al instante, sobre todo hombres mayores.
Es una sensación que ella tiene a veces, según comenta como en aquella visita que hizo un día a una conocida escuela privada: "Allí estaban todos esos chicos ricos, bien vestidos, musculosos. Pensé, porque lo sentí, que ellos creían que yo me merecía haber estado encerrada". Uff, peligro, peligro, el enemigo interior acecha, ella se ríe y lo sabe.
¿No sería mejor que fuera preparándose ya para dejar de ser conocida? 
Frau Kampusch estira entonces coqueta su abrigo negro y responde divertida: "Sí, me puedo operar y cambiarme entera para lucir como Britney Spears. Así seré famosa también, pero la gente me hablará como a Britney y no como a Natascha", el Horror.

sábado, 20 de noviembre de 2010

STOMP; de efectos sonoros artísticos ...

La companía inglesa de percusión urbana "Stomp" de Luke Cresswell y Steve McNicholas crearon una performance músical no convencional mediante instrumentos que conforman una estruendosa orquesta con latas de pintura, tachos de basura, postes de madera, pelotas de basquet acompañado con un clásico movimiento del cuerpo, y de melodías sinfónicas con escobillones y las melódicas con cajitas de fósforos de madera ó encendedores Zippo. La coreografía es armada con bolsas de residuos de Doughnuts, llantas de tractor reciclados hacen de su música y coreografía un espectáculo de aire renovado y original.
Cada elenco está integrado por 12 artistas con otros seis que completan el equipo técnico, y cada una de las 4 companías que recorren el mundo hacen un show diferente de experiencia teatral, ya que sus cambios dependen de la audiencia de cada ciudad donde se presentan como hecho único, a pesar que el tratamiento sonoro los convierte en únicos como los instrumentos que transportan en sus dos camiones de utililería en sus giras internacionales.
De sus 15 años de historia la companía se internacionalizó y durante los últimos años pasaron por una renovación de sus rutinas y que en algunas décadas de la vida buscaron innovar con resultados dispares como con "La fura dels baus" o de los despredimientos de "De la Guarda", y los show del "Cirque du Solei". También han colaborado con otros grupos como Momix o los músicos de Quincy Jones.
La actuación en la Casa Blanca para el cambio del milenio con la asistencia del presidente Bill Clinton así con otras figuras como Bono o Willy Smith fue de un disfrute especial para el grupo.
La companías tiene visitado 350 ciudades en 36 países del mundo actuando en lugares exóticos bajo su directora artística Danisha Brown y que se presentarán el 26 de noviembre con siete funciones en Buenos Aires en el teatro CITI (ex Ópera) a seis años de su última performance.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

"La Cenicienta de Rossini"

Con el final de la temporada de Juventus Lyrica en el Bice 2010 se presentó la última ópera de Gioachino Rossini "La Ceneréntola", que fuera por coincidencia la última ópera cómica del autor al tener que abandonar la composición operística según su libretista Ferretti y que tuvo que firmar algunos textos musicalizados por Donizetti para finalizarla. A pesar que Rossini tuvo que apurar escribir la partitura que luego delegó en Luca Agolini y recurrir a fragmentos de obras anteriores.
Muchos son las similitudes destacadas en La Ceneréntola en lo dramático y musical, con la canción que inicia Angelina la mezzosoprano (Mariana Carnovali)"Una volta cera un re" resume la historia en el palacio de Don Magnífico por los barítonos (Enzo Romano y Fernando Santiago) con la cenicienta Angelina al ser maltratada por sus hermanastras Clorinda, las sopranos (Sabrina Cirera y Soledad de la Rosa) y Tisbe (Lara Mauro y Vanesa Tomas), pero al ver al mendigo Alidoro (Fernando Santiago y Sebastián Angulegui) disfrazado recorriendo la ciudad le ofrece una generosa limosna para que calle ya que es de la confianza de del príncipe Ramiro los tenores (Iván Maier y Sebastián Russo).
Un grupo de caballeros de la corte anuncia que el príncipe Ramiro ofrecerá una recepción para elegir su esposa, éste acude a la casa de Magnífico difrazado de criado para conocer a la Cenicienta donde se enamora, pero también se encuentra con Dandini (Fernando Grassi y Leandro Sosa) disfrazado de falso príncipe para invitar a las damas que vayan para el palacio, menos la Cenicienta que no la deja su padrastro concurrir, pero Alidoro la ayuda a vestir para la fiesta y consigue llevarla. La Cenicienta rechaza la invitación del falso príncipe Dandini por estar enamorada de su criado que es el verdadero príncipe.
Por su parte Don Magnífico exige al falso Dandini que se decida por alguna de sus dos hijas, y al sentirse presionado confiesa que él es el criado y sus hijas se desilusionan, mientras que la Cenicienta se desviste y hace trabajos domésticos. En un accidente del carruaje aparece Ramiro para encontrase con la mujer que ama y al darse a conocer como el príncipe verdadero ante el asombro de Don Magnífico y sus hijas, pide por esposa a la Cenicienta con lo cuál son homenajeados por la gente.
Carnovali es una messo preciosa y su voz deja extasiados al inundar la sala con una catarata de stacattos, rubatos, escalas y gorjeos dignos del mejor Rossini. Su prodigio de voz, al dicir en sus intenciones Juventus Lyrica “sin divismos ni deportistas cantantes” de nada valdría que descollase la voz de una diva, sin el trabajo consciente de todo el elenco que la acompaña, la ópera hubiese naufragado irremediablemente, pero la gente joven, se siente apoyada por los maestros, sabe que sólo se puede brillar entre pares, que todos son necesarios é importantes en cada personaje y nadie puede estar ajeno al juego que requiere una puesta de este nivel.
Vestuario, efectos visuales, puesta en escena, escenografías, todo ha sido mágico y creativo. Creo que el espectador lírico en la sala compartió haber participado en un cuento de hadas en el que “triunfa la bondad” como dice el coro del final. El rondó Non piú mesta desbordó lo que se venía incubando lentamente: ese entusiasmo milagroso que sólo puede promover la poesía en cualquiera de sus formas, esta vez, se vistió de ópera" .

sábado, 12 de junio de 2010

"El Cabildo se renovó para mostrar su historia"

Los festejos del Bicentenario sirvieron también para remodelar y embellecer los edificios emblemáticos históricos y en éste caso le tocó al Cabildo de Buenos Aires que cumple sus 200 años de existencia histórica en el país.
El museo que funciona en el edifcio aprovechó la fiesta patria para renovar la limpieza y desagues, los techos y pisos, revoques y muros pintados de blanco, su sistema de iluminación con tablero inteligente, su carpintería colonial remodelada y sistema de seguridad y una reforma de su infraestructura básica perimetral del museo. Actualizó además sus objetos de exhibición de los acontecimientos históricos de 1810 para llegar al público con más información.
Así replanteó la historia del siglo XXI usando tecnología más dinámica para su museografía más moderna con pantallas táctiles e interactivas que permite contar la historia política por un equipo experto a cargo de Gabriel Miremont de la Dirección de Museos que trabajó en la restauración del nuevo Cabildo que se abríó el 23 de mayo con un gasto de 3 millones de pesos que aportó la Secretaria de Cultura de la Nación.
Los visitantes que recorren el museo podrán relacionarse más activamente con las piezas expuestas y manipular una cámara que muestra los túneles debajo del patio a los visitantes, que por semana se aproximan a dos mil y un total de 35.000 desde que se inauguró durante la fecha patria.
Se reunieron objetos representativos de su patrimonio para ser expuestos en vitrinas más luminosas en salas más amenas, con gigantografías que permiten contextualizar la historia é interactuar con ella con la tecnología avanzada al reconstruir la sala de audiencias en el primer piso con mobiliario de 1810 del Cabildo, como sitio institucional vivido más cercano a la época y habilitar el histórico balcón desde donde salieron a mostrarse los constituyentes de la Primera Junta a su pueblo, cuándo les pedían "el pueblo quiere saber de que se trata".
Entre los objetos rescatados está la primera imprenta del país que editó el primer periódico "La Gaceta", y el estandarte ganado a los ingleses, el lugar donde funcionó la primera cárcel de varones de la ciudad, y sus cimientos son los únicos que quedan del siglo XVII como el único espacio original que allí funcionaba. Se completa con la escena de un cepo de la época con una pintura de Juan León Palliere que ilustra tal como era la cárcel, y otra sala contiene en su vitrina los ladrillos y tejas originales, algunos cuadros y videos que muestran los cambios en la fisonomía del edificio.
El edificio fue sufriendo avatares de sucesivas modificaciones de gustos arquitectónicos como el achicamiento y un afrancesamiento de su torre superior posterior a su derrumbamiento y reconstrucción en 1940.
Hoy el Cabildo muestra su contextualización pluralista de su pasado histórico como testigo del devenir político argentino para ser vanguardia de su futuro.